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	<title>Jesús Te Escucha</title>
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	<description>El que pide, recibe; el que busca, encuentra; y se abrirá la puerta al que llama.</description>
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		<title>La Fe de Otros</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Jul 2010 03:14:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fr. Roberto Cabrera Catache OFM Entró de nuevo en Cafarnaúm; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la palabra. Y le vienen a traer un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!--StartFragment--></p>
<blockquote>
<p class="MsoNormal">Fr. Roberto Cabrera Catache OFM</p>
</blockquote>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES">Entró de nuevo en Cafarnaúm; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la palabra. Y le vienen a traer un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: ‘Hijo, tus pecados te son perdonados’… A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’. Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios diciendo: ‘Jamás vimos cosa parecida’</span></em><span lang="ES"> (Mc 2, 1-12).<em></em></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Podemos recordar el dialogo tan intenso, profundo y atrevido de la mujer cananea con Jesús (Mt 15, 21-28); el dialogo corto y desesperado que inicia el ciego de Jericó (</span><span lang="ES">Lc 18, 35-43)</span><span lang="ES">; la petición insegura del leproso (Mc 1, 40); la respuesta de la hemorroísa ante la pregunta de Jesús (Mt 9, 21-22).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Pareciera que la realización de milagros exige algunos requisitos: a) El encuentro personal con Jesús, b) la petición verbal de parte del enfermo o aquejado, c) el consentimiento de parte de Jesús, d) la realización de la sanación, </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">A diferencia de otros milagros, en este pasaje evangélico, Jesús no tiene ese dialogo maravilloso con el enfermo; tampoco podemos atestiguar ese encuentro vital del enfermo con Jesús, ese encuentro de palabras, ideas y miradas a través de las cuales se hace presente la salvación y el reino de Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">En esta ocasión, el enfermo es incapaz de provocar el encuentro con Jesús (a); también, el evangelio no nos proporciona la certeza de una petición de parte del enfermo (b). </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">De una manera maravillosa, este texto evangélico nos demuestra cómo el aparente orden establecido para la realización de las sanaciones, cambia drásticamente. No hay petición del interesado, no hay dialogo, sin embargo, sí hay sanación. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">¿A qué se debe? ¿Cómo este hombre incapaz de valerse por sí mismo obtiene la salud de parte de Dios? La respuesta es revolucionaria: gracias a otros. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">El evangelio nos muestra cómo entre cuatro personas, un paralitico es transportado hacia donde Jesús estaba. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Podemos atrevernos a pensar en los acontecimientos previos que no nos dice el evangelio. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">El texto nos dice que <em>al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa</em> (Jesús). Muy probablemente estos cuatro personajes habrían oído ese rumor de que el Maestro recién regresaba. Esta era la oportunidad de que su amigo, hermano, hijo o padre, recuperara la salud. Sin dudarlo se habrían puesto de acuerdo para llevar al enfermo frente al Maestro, costara lo que costara. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">La multitud era tanta, sin embargo, con la esperanza de ver al Maestro y con la fe en su poder curativo, <em>abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico.</em></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Entonces, tiene lugar la misteriosa curación: <em>Viendo Jesús la fe de ellos…</em> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Por alguna razón, Jesús no ve la fe del paralítico. No sabemos cuáles son las razones; tal vez, el paralítico no quería ser curado; quizás el paralítico sí quería sanar, pero su fe era poca; quizás, después de tantos años postrados en una camilla, ya no sabía qué preferir, si intentar quedar sano, quedar igual o morir; quizás, ni siquiera se enteró dónde y frente y a quién estaba. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Sin embargo, a Jesús nada de estas suposiciones le importan. Jesús ve la fe de aquellos cuatro que lo llevaban en una camilla. La fe de estos hombres debió haber sorprendido a Jesús, puesto que fueron capaces de hacer hasta lo imposible por acercarle a su enfermo. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Estos cuatro hombres no dudaron jamás de la presencia sanadora del Maestro. Estos cuatro hombres, al ver que no podían acceder, <em>abrieron el techo</em>, y entonces sucede: <em>dice al paralítico: ‘Hijo, tus pecados te son perdonados’… A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’</em>. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">El final del relato es conocido y hasta esperado: <em>se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos.</em></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Jesús no ha visto la fe del enfermo, sino la fe de los que lo llevaban. Esto es suficiente. </span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle"><span lang="ES">A ti, que tienes un amigo, hermano, novio, esposo, padre, madre o hijo paralítico, </span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle"><span lang="ES">Tú que tienes a alguien cercano y amado, paralizado por alguna enfermedad del cuerpo o del alma.</span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle"><span lang="ES">Tú que sufres con y por esa persona</span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle"><span lang="ES">Tú que ya conoces al Maestro </span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle"><span lang="ES">Tú que sabes que sólo el Maestro puede sanarlo</span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle"><span lang="ES">Tú que estás dispuesto a hacer lo que sea necesario para que tu ser querido salga de su problema</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">¡Llévalo ante el Maestro! ¡Él te escucha! ¡Él ve tu fe!</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">¡Abre los techos que sean necesarios! ¡Derriba las paredes que se interpongan!, y carga contigo al enfermo. Una vez que el Maestro vea tu fe, tu esfuerzo, tu amor por esa persona, entonces volverá a suceder, y escucharas ese <em>Levántate</em>. </span></p>
<p><span lang="ES">Recordemos las palabras del apóstol: <em>Si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro le convierte, sepa que el que convierte a un pecador de su camino desviado, salvará su alma de la muerte y cubrirá la multitud de sus pecados</em> (St 5, 19-20).</span><!--EndFragment--></p>
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		<title>Volvamos a los brazos del Padre</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Jan 2010 18:35:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Olivia del Carmen Luna Rosales Platicando con un conocido me decía que su vida era vacía, triste, aburrida y lo peor de todo infeliz. Que no tenía ganas de vivir, que era todo tan sobrio, tan feo, que lo único que quería era dormir y no despertar jamás en la vida. Por supuesto yo pregunté [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Olivia del Carmen Luna Rosales</p></blockquote>
<p>Platicando con un conocido me decía que su vida era vacía, triste, aburrida y lo peor de todo infeliz. Que no tenía ganas de vivir, que era todo tan sobrio, tan feo, que lo único que quería era dormir y no despertar jamás en la vida. Por supuesto yo pregunté el porqué de su sentir y él sin más ni más me dijo PERDÍ LA ILUCIÓN DE VIVIR FELIZ Y APARTE DIOS NO ME ESCUCHA.</p>
<p><span id="more-416"></span>¡Vaya! Dios no escucha, pero yo me pregunto ¿nosotros como sabemos que Dios no nos escucha si la verdad nunca se lo preguntamos?</p>
<p>Entonces me di a la ardua tarea de investigar lo que estaba pasando, pero mayor fue mi sorpresa al darme cuenta que al estar buscando en los medios de comunicación que conozco como la internet, la televisión, las revistas, periódicos, etc, me encontré con la triste realidad que hoy en día vivimos muchos jóvenes “la infelicidad”, la causa, sentir que  vivimos al 100% y sin responsabilidad en los actos que tontamente cometemos.</p>
<p>Cuántas veces no decimos: ¡Odio mi vida!, ¡Ya no quiero vivir!, ¡Quiero dormir y no despertar!, y la frase más triste de todas: ¡Si Dios existiera no hubiera pasado esto!</p>
<p>Pero ahora yo te pregunto a ti: ¿Cuántas veces Él no te ha sacado del hoyo tan amargo por el que estás pasando?, ¿Cuántas veces no te ha abrazado mientras lloras?, ¿Cuántas veces no has llegado tarde a algún lugar o algún evento que era muy importante por la simple razón de que Dios quería que llegaras con bien? O simplemente ¿Cuántas veces no te ha hecho feliz?</p>
<p>Vivir “alocadamente”, como dicen los jóvenes, es vivir en una mentira que durará muy poco hasta que se topan en la pared y ven que la vida no es así, aunque si tú deseas que sea sincera, yo te digo: Tu infelicidad no se debe a otra cosa si no a la ausencia completa de Dios.</p>
<p>Pero dime ahora tu ¿Realmente platicas con Dios?, ¿Realmente le pides que te escuche?, o simplemente, ¿Realmente lo conoces?</p>
<p>La vida es el regalo más hermoso que Dios nos pudo dar, es la etapa en la que aprendes de los demás, aprendes por ti mismo y aprendes a tomar decisiones buenas o malas. Es la etapa en la que tenemos los peores problemas y caemos y nos levantamos y volvemos a caer y nos volvemos a levantar.</p>
<p>Vivimos de una manera tan rápida que no nos damos cuenta en qué momento pasan las cosas, y cuando menos lo pensamos estamos dentro de problemas que ni siquiera son buenos o que no imaginamos.</p>
<p>Date cuenta que la ausencia de Dios se debe a las vanalidades que hoy en día tenemos, somos tan superficiales que no nos permitimos que Dios entre en nuestro corazón.</p>
<p>Hay una frase de León Daudi que dice:</p>
<p>“Es curioso que la vida, cuanto más vacía, más pesa”</p>
<p>Cuando leí la frese me di cuenta que tiene mucha razón, y tú, muy probablemente,tampoco lo puedes negar porque cuando más vacíos estamos es cuando más sentimos la ausencia de Dios.</p>
<p>Te preguntarás ¿Qué consejo te puedo dar?, simplemente te digo acércate a Él, deja que maneje todo cuanto eres y cuanto tienes, deja que el guíe tus pasos, que sea Él la persona, el Rey de tu corazón, déjate acariciar por Él, deja que robe tu corazón.</p>
<p>Visítalo, tienes lugares, o mejor dicho Templos, donde lo exponen todo el día y ahí puedes ir a platicar con Él. Si no puedes pues, inténtalo en la intimidad de tu habitación a puerta cerrada, donde sólo tú y Él sean los únicos que están. Te invito a que seas como el hijo prodigo, volvamos a los brazos de nuestro padre.</p>
<p>¡Animo amigo! Dios te ama y nunca dejará de hacerlo. Regocíjate en Él y dale mayor gloria en tu vida.</p>
<p>Lc 15, 1-3.11-32</p>
<p><em>En aquel tiempo, se acercaban a Jesús todos los publicanos y los pecadores para oírle. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este acoge a los pecadores y come con ellos.<br />
Jesús les dijo esta parábola: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: &#8220;Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.&#8221; Y él les repartió la hacienda.<br />
Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.<br />
«Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba.<br />
Y entrando en sí mismo, dijo: &#8220;¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre!<br />
Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti.<br />
Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.&#8221;<br />
Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente.<br />
El hijo le dijo: &#8220;Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.&#8221;<br />
Pero el padre dijo a sus siervos: &#8220;Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies.<br />
Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado&#8221;. Y comenzaron la fiesta.<br />
Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.<br />
Él le dijo: &#8220;Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.&#8221;<br />
El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba.<br />
Pero él replicó a su padre: &#8220;Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!&#8221;<br />
Pero él le dijo: &#8220;Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.&#8221;</em></p>
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		<title>¿POR QUÉ DUDASTE?</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Oct 2009 21:18:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fr. Roberto Cabrera Catache OFM “La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: ‘Es un fantasma’, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!--StartFragment--></p>
<blockquote>
<p class="MsoNormal">Fr. Roberto Cabrera Catache OFM</p>
</blockquote>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES">“La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: ‘Es un fantasma’, y de miedo se pusieron a gritar. <span id="more-390"></span>Pero al instante les habló Jesús diciendo: ‘¡Ánimo!, soy yo; no temáis’. Pedro le respondió: ‘Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti sobre las aguas’. ‘¡Ven!’, le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: ‘¡Señor, sálvame!’. Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: ‘Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?’. Subieron a la barca y amainó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: ‘Verdaderamente eres Hijo de Dios’”.</span></em><span lang="ES"> (Mt 14, 24-33)</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Quien ha tenido la oportunidad de ver el mar durante la noche, puede comprender su ambigüedad; por el día es un lugar deseado para descansar; por la noche, es capaz de atemorizarnos, proclamando su grandeza a través de la oscuridad, del frío, del insoportable silencio. Sólo él conoce sus secretos. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Dentro del mar, se encuentran las criaturas más misteriosas y peligrosas del mundo. Se han escrito cientos de historias, canciones y poemas a cerca del poder del mar, de sus caprichos, de su ansia de destrucción. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Algo es cierto: el hombre no fue hecho para el mar. El ser humano es un ser terrestre. Moverse, respirar, alimentarse, son acciones imposibles cuando nos encontramos en el mar. La profundidad nos jala. Es como si el mar inevitablemente nos succionara. El mar no es sino la imposibilidad del hombre para vivir. Bastan sólo minutos para que nos arrebate la existencia. El mar es muerte para el hombre.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">¿Qué tiene de especial este pasaje sobre Jesús caminando sobre el mar y calmando la tempestad?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">El evangelio nos dice que Jesús y los discípulos ya se habían adentrado en el mar. De pronto, sobreviene una tempestad, y durante la noche ven a Jesús caminando sobre las aguas. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">En una primera instancia podemos reflexionar sobre cómo Jesús es capaz de caminar sobre las aguas turbadas por la tempestad. Jesús camina sobre la muerte, sobre el mal. ¿No es esto de esperarse? ¡Claro! Jesús tiene el poder para estar sobre el mal, representado en el mar lleno de tempestad, violencia, maldad y muerte, pues es el Hijo de Dios.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Podemos ahora imaginar el cuadro: los discípulos en la barca, en medio de la tempestad, llenos de miedo en aquella completa oscuridad. De pronto, ven a Jesús. La reacción de los discípulos nos deja ver su temor y fragilidad humana: <em>es un fantasma</em>. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Jesús es conocedor de la fragilidad humana. Su boca pronuncia una frase que seguirá resonando a través de todos los tiempos, y que nos dará consuelo en toda tempestad: <em>¡Ánimo!, soy yo; no temáis</em>.<em> </em></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Hasta este momento del pasaje evangélico, podemos ver cómo Jesús nos acompaña siempre, y nos da confianza y seguridad. Siendo discípulos de Aquel que camina sobre el mal y la muerte, ¿qué podríamos temer? ¿Qué más podríamos pedir? Hemos sido testigos del poder desafiante de Jesús hacia el mal, ¿aún será posible algún tipo de incredulidad?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Pedro, aún habiéndole visto caminar sobre las aguas, le responde: <em>Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti sobre las aguas</em>. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Pedro: ¿Por qué te atreves a desafiar al Maestro? ¿Por qué dudas del Hijo de Dios, si lo estás viendo acercarse a ti, sobre la tormenta y la muerte? ¿Por qué si Jesús camina sobre la causa de tus temores, sobre el signo de tu contingencia, decides retarlo? ¿Es que estás loco? ¿O es que no puedes creer que haya alguien capaz de desafiar las leyes de la naturaleza y del mal?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">¿Incredulidad, impertinencia, atrevimiento o terquedad? No lo sé. Pero Pedro ha cambiado radicalmente el rumbo de nuestra historia. A partir de ese momento, el hombre será capaz de caminar sobre la maldad; los discípulos de Jesús podrán ir hacia él, no importando que tan altas sean las olas del mal, o que tan fuerte sea el viento de la perversidad.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">La respuesta de Jesús resuena en el corazón de Pedro, pero a la vez en el corazón de todo discípulo en medio de la tribulación. Ese <em>¡Ven!</em>, que pronuncia Jesús es capaz de llenarnos de valor; ese <em>¡Ven!</em>, arrebata nuestra atención puesta en el mal y la tempestad, y la transforma y dirige en confianza plena en el Maestro.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">La aparente irreverencia de Pedro ha puesto de manifiesto una gran lección para los discípulos de todos los tiempos [aún los venideros]: cuando dudamos del Maestro, incluso después de haber sido librados de la tempestad, él nos hace capaces de caminar sobre la tempestad. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Pedro sabe que, aunque el Maestro esté sobre la tempestad, él sigue estando a merced del mar. Pedro no se contenta con que se le haya librado de haber muerto debido a la furia del mar.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">¡Pedro quiere caminar sobre la tempestad! ¡Él sabe que su Maestro es capaz de ayudarlo! Así como Jesús es conocedor de la debilidad humana, Pedro intuye, [aunque levemente], que sólo su Maestro, el que camina sobre la tempestad, es capaz de llevarlo hacia él. <em>Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti sobre las aguas.</em></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Y he ahí a Pedro, dando sus primeros pasos, caminando como un verdadero discípulo, imitando en todo a su Maestro, <em>pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: ‘¡Señor, sálvame!’</em>. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Por segunda ocasión, a Pedro le entró miedo. El final, lo sabemos todos… y aunque pareciera un regaño de parte de Jesús, no es sino la muestra de que el Maestro que es capaz de calmar las potencias del mal y de hacernos caminar sobre ellas, está siempre dispuesto a darnos la mano y a mostrarnos cuán grande es su amor y predilección por nosotros.</span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES">Jesús nos escucha</span></em><span lang="ES">, ¿cómo dudar? Esas veces en que hemos sentido que nos <em>hundimos</em>, probablemente nos hayamos sentido abandonados. Pero no es así. Lo genial de sentir que nos hundimos, es que al igual que Pedro, ya hemos recibido la invitación de Jesús: <em>¡Ven!</em> No temas cuando la violencia del viento y de la tempestad te dé miedo. No temas sentir cómo tus pies se hunden en la oscura profundidad del mar. Date cuenta que si te sientes así, es porque YA ESTÁS CAMINANDO SOBRE EL MAR. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">Los momentos de más soledad y abandono, son precisamente cuando estamos sobre la tempestad, es cuando el Maestro se encuentra tan cerca que, al igual que a Pedro, no dudará en extender su mano.</span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES">Jesús Te Escucha</span></em><span lang="ES">. No importa cómo sea formulada tu plegaria. No importa si es a manera de desafío [<em>si eres tú, mándame ir hacia ti sobre las aguas]</em>, o si es a manera de arrepentimiento [<em>¡Señor, sálvame!</em>]</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">¡No temas! Tienes en frente al Maestro. Jamás has estado más cerca. </span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span lang="ES">Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?&#8230;</span></em><span lang="ES"> si estoy frente a ti.</span></p>
<p class="MsoNormal"><!--StartFragment--></p>
<blockquote>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;">
</blockquote>
<p><!--EndFragment--></p>
<p><!--EndFragment--></p>
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		<title>La Humildad</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Sep 2009 01:08:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Felipe Espinosa Quién va al pozo por agua lo hace con los cántaros vacíos y regresa con ellos, llenos de agua pura, así mismo, para recibir los dones que Dios nos da, lo hemos de hacer vacíos de nuestra propia gloria.   “La humildad ahuyenta a Satanás, y, por esto, todos los santos, y, particularmente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Felipe Espinosa</p></blockquote>
<p>Quién va al pozo por agua lo hace con los cántaros vacíos y regresa con ellos, llenos de agua pura, así mismo, para recibir los dones que Dios nos da, lo hemos de hacer vacíos de nuestra propia gloria.  <span id="more-365"></span></p>
<p>“La humildad ahuyenta a Satanás, y, por esto, todos los santos, y, particularmente el Rey de los santos y su Madre, siempre han honrado y amado esta virtud más que ninguna otra entre todas las virtudes morales.” (<span>Introducción a la vida devota. La humildad Exterior, San Francisco de Sales)</span></p>
<p>El apellido, el buen nombre de la familia, son cosas que uno no ha logrado, sino nuestros parientes y así como hay quienes se sienten orgullosos y poderosos por el lugar donde viven, o el vehículo en que se mueven, la ropa que visten o las joyas que portan, es verdad que hay un  valor en esas cosas, superfluo, pero valor a fin de cuentas, ese valor no está en quien las porta. Sentirse valioso por poseer dichos bienes responde al conocido refrán, “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, además, que poca estima sería basar el valor propio en cosas tan ajenas. Hay quienes presumen su físico y su figura, sus artes y sus habilidades, evidentemente, son dones de Dios y la gloria es para Él puesto que nos los ha dado y la responsabilidad de que den luz es de quienes los han recibido.</p>
<p>Hay quienes, por unos mendrugos de ciencia que conocen, quieren ser revestidos de honor y respeto, como si fuera el deber de todos escucharles y tenerles por maestros, a estos, se les llama pedantes. Todo esto es necio e impertinente y quien se gloría en lo vano, es estúpido y frívolo.</p>
<p>“Pues, aunque fueras tan sutil y sabio que tuvieras toda la ciencia (1 Cor 13,2) y supieras interpretar todo género de lenguas (1 Cor 12,28) e investigar sutilmente las cosas celestiales, de ninguna de estas cosas puedes gloriarte; porque un solo demonio supo de las cosas celestiales y ahora sabe de las terrenas más que todos los hombres, aunque hubiera alguno que hubiese recibido del Señor un conocimiento especial de la suma sabiduría. De igual manera, aunque fueras más hermoso y más rico que todos, y aunque también hicieras maravillas, de modo que ahuyentaras a los demonios, todas estas cosas te son contrarias, y nada te pertenece, y no puedes en absoluto gloriarte en ellas; por el contrario, en esto podemos gloriarnos: en nuestras enfermedades (2 Cor 12,5) y en llevar a cuestas a diario la santa cruz de nuestro Señor Jesucristo (Lc 14,27).”  (<span>Admoniciones de San Francisco de Asís. Cap. V: Que nadie se ensoberbezca, sino que se gloríe en la cruz del Señor.)</span></p>
<p>El verdadero valor, es como las perlas, mientras que las falsas flotan, las verdaderas se sumergen. Quieres conocer a un hombre verdaderamente sabio, generoso, noble y prudente o mejor aún, quieres serlo, si todas esas virtudes, no están revestidas de la humildad, la modestia y la sumisión, son como un armadura que no se abrillanta ni se aceita, como una espada que no se pule, ante los ojos de Dios, aquello que da brillo y hermosura a las obras, es la humildad que hay en ellas, no se niega que exista sabiduría cuando en realidad la hay, pero es triste cuando se cae en pedantería y se quiere uno poner por encima de los demás sólo por poseerla, cuando el don del entendimiento tiene su fuente en el Espíritu de Dios y no en el razonamiento del hombre. Una espada que no se pule, que no se limpia, se llena de herrumbre, se oxida y cuesta sacarla de su funda, Dios quiere espadas de doble filo para que puedan penetrar hasta el corazón de los hombres, quien no cuida los dones que Dios le ha dado, es como el que recibió un talento, y lo envileció con la suciedad del suelo, así pues los dones, se corrompen con la soberbia y la vanidad.</p>
<p>Los honores y los puestos, aún aquellos instituidos para el servicio de los demás, son como las semillas, deben estar en buena tierra, y el sembrador, las debe pisotear dentro de ella, para que el enemigo no la retire o contamine. La ciencia nos deshonra cuando por ella nos queremos engrandecer. Si por nuestros dones, nos creemos merecedores de puestos y títulos, exponemos nuestras cualidades al escrutinio de los demás, que aparte, nadie nos asegura que dentro de los que escrutinen, exista alguien con mayor ejercicio en el don que nos valoramos, pero no sólo eso, sino que ensuciamos el honor como un don, que cuando es recibido, es causa de alegría, pero cuando es exigido, buscado o mendigado, causa división, angustia y frustración si no es alcanzado u obtenido. Los honores comunican un dulce consuelo al que los huele a distancia y a la ligera, sin entretenerse ni pararse en ello; pero los que se aficionan y se recrean en ellos son dignos de censura.</p>
<p>El deseo y el amor a la virtud es el primer paso para hacernos virtuosos permitiendo el obrar de las gracias de Dios, pero el deseo y amor de los honores, entorpece el obrar de los dones y nos convierte en despreciables, quien quiere la perla no carga el resto de la caracola, quienes buscan la virtud no pierden el sueño por los honores. Es verdad que quien tiene un puesto, ha de mantenerse en lo que le corresponde y que uno conserve lo que le pertenece, pero con prudencia y de la mano de la hermana caridad y la hermana cortesía.</p>
<p>“No he venido a ser servido, sino a servir, dice el Señor (Mt 20,28). “Aquellos que han sido constituidos sobre los otros, gloríense de esa prelacía tanto, cuanto si hubiesen sido destinados al oficio de lavar los pies a los hermanos.” ”Y cuanto más se turban por la pérdida de la prelacía que por la pérdida del oficio de lavar los pies, tanto más acumulan en la bolsa para peligro de su alma (Jn 12,6).” (<span>Admoniciones de San Francisco de Asís. Cap. IV: Que nadie se apropie la prelacía)</span></p>
<p>El ejercicio de la humildad requiere de estar conciente de dos cosas, que Dios nos ha dado dones pero que por nuestros pecados es que Jesucristo murió en la Cruz. Muchos no quieren reconocer las gracias que Dios les ha dado en particular, por temor a enorgullecerse y envilecer esos dones, eso es falsa humildad, es temor de obrar con las herramientas que Dios ha regalado, el ruiseñor no deja de cantar por lo bello de su canto, pero no se pavonea, puesto que sabe que no tiene la plumas como el ave del paraíso. Ejercitar y conocer los dones que Dios nos ha dado, nos hace conocernos más como personas y amar a Dios por los dones particulares que nos ha dado, puesto que los regalos particulares conmueven más que los comunes.</p>
<p><span> </span>Si bien, ante la misericordia de Dios, el aprecio de los dones que Él nos ha dado, porque sabemos que provienen de Él y sólo a Él se los debemos, nos hace humildes, pero, frente a su justicia, nada puede humillarnos más que la multitud de nuestros pecados.</p>
<p>“Considera, oh hombre, en cuán grande excelencia te ha puesto el Señor Dios, porque te creó y formó a imagen de su amado Hijo según el cuerpo, y a su semejanza (cf. Gén 1,26) según el espíritu. Y todas las criaturas que hay bajo el cielo, de por sí, sirven, conocen y obedecen a su Creador mejor que tú. Y aun los demonios no lo crucificaron, sino que tú, con ellos, lo crucificaste y todavía lo crucificas deleitándote en vicios y pecados.” (Admoniciones de San Francisco de Asís. Cap. V:  Que nadie se ensoberbezca, sino que se gloríe en la cruz del Señor)</p>
<p>No debemos pues temer de lo que Dios ha puesto en nosotros, pero sí cuidarlo, no olvidar que proviene de Él y sólo a Él se lo debemos.</p>
<p>“¡Ah, Señor! ¿Dejan los burros de ser animales pesados y mal olientes, por el hecho de llevar a cuestas los muebles preciosos y perfumados del príncipe? ¿Qué tenemos de bueno, que no hayamos recibido? Y, si lo hemos recibido, ¿por qué nos hemos de ensoberbecer? Al contrario, la consideración viva de las gracias recibidas nos hace crecer en la humildad, pues el conocimiento engendra el reconocimiento.”  (<span>Introducción a la vida devota. La humildad interior. San Francisco de Sales)</span></p>
<p><span> </span>Si al recordar los dones que hemos recibido del Señor, nos embarga la vanidad, basta recordar el precio que pagó Jesús, el Hijo de Dios vivo, por nuestros pecados.</p>
<p>La santísima Virgen María exclama al saber que recibirá el honor más grande que pueda haber, ser madre de Dios; “Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador: porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava; por eso desde ahora me llamarán biena-venturada todas las naciones”. (Lc 1, 46-48).</p>
<p><span> </span>Muchas veces decimos que somos lo más bajo, miserables del mundo, sin embargo, en lo profundo, no queremos ser tratados de esa manera, muchas veces ocupamos los lugares últimos, pero lo hacemos esperando ser enaltecidos con los honores de ser puestos en los primeros, hacemos como el que huye y se esconde, esperando que alguien vaya detrás de nosotros, eso no es humildad, hay que ser sinceros con nosotros mismos. La verdadera humildad no dice muchas palabras, porque no sólo desea cobijar las otras virtudes sino también esconderse ella misma, quien hace alarde de lo humilde que es, vistiéndose sólo en apariencia de ella, mostrando un rostro a los demás como aquel que lleva tiempo cargando muchos males, es como los fariseos en tiempos de nuestro Señor Jesucristo, que alzaban su oración en voz alta. No digamos pues palabras de humildad a menos que sea con un verdadero sentimiento interior, de acuerdo con lo que pronunciamos exteriormente; no bajemos nunca nuestros ojos, si no es humillando nuestro corazón; no aparentemos que deseamos ser los últimos, si no lo queremos ser de verdad. El hombre humilde preferirá que otro diga de él que es miserable, que no es nada, que no vale nada, a decirlo él de sí mismo o, a lo menos, cuando sepa que lo dicen, procurará no desvanecerlo, y consentirá en ello de buen grado; porque, puesto que él así lo cree firmemente, está contento de que los demás sean del mismo parecer.</p>
<p>“Bienaventurado el siervo que no se tiene por mejor cuando es engrandecido y exaltado por los hombres, que cuando es tenido por vil, simple y despreciado, porque cuanto es el hombre delante de Dios, tanto es y no más. ¡Ay de aquel religioso que ha sido puesto en lo alto por los otros, y por su voluntad no quiere descender! Y bienaventurado aquel siervo (Mt 24,46) que no es puesto en lo alto por su voluntad, y siempre desea estar bajo los pies de los otros<span>.” </span>(Admoniciones de San Francisco de Asís. Cap. XIX: Del humilde siervo de Dios)</p>
<p><span> </span>Muchos, se privan de la oración y la contemplación, se privan de los sacrificios o de la lectura de los santos de la Iglesia, diciendo que son tan poca cosa para aspirar a tales goces, que prefieren mantenerse en su sencillez por miedo a que de obrar de tan alto modo, se llenen de vanidad, esta forma de pensar no sólo es errónea, sino que proviene del maligno, es negar la virtud de los dones de Dios, aquel que se le ha puesto enfrente la oportunidad de orar más, de hacer más por lo demás, de conocer más a Dios, es un regalo de Dios mismo. El malvado finge una gran reverencia a Dios y con el pretexto de ser humilde, se excusa de aspirar a la gracia, pero el negar esos dones no es humildad sino orgullo, de creer que uno puede solo y por sí mismo. El orgulloso se fía de sí mismo y por falsa humildad no emprende nada, el verdadero humilde es animoso, y mientras más impotente de sí mismo se reconoce y más necesitado de Dios más animoso es, pues al saber que por sí mismo no puede nada, se encomienda a Dios, y yendo de su mano obra sin miedo, sin dudar, sólo obedeciendo alegremente en santa humildad.</p>
<p><span> </span>Yo no quisiera hacerme el sabio aún en lo que sé, pero tampoco hacerme el ignorante, cuando la caridad lo exige. Hay que enseñar pues, si se tiene el conocimiento, con dulzura, no sólo al que lo necesita para su instrucción sino también para el que le urge en su consuelo. La palabra puede ser utilizada como balas o como semillas, si la usamos como balas, sólo fulminamos y matamos los deseos de crecer, si la usamos como semillas, con la esperanza puesta en Dios, germinará y dará fruto.</p>
<p>La humildad es una virtud humana, la caridad, una teologal, así como los girasoles, que cuando se esconde el sol se oculta la flor y al salir de nuevo ésta “mira” en dirección de éste, así nuestras virtudes, movidas por la luz del amor y la caridad, han de mostrar su hermosura y en su ejercicio se van perfeccionando. Si la flor mirara al cielo cuando no hay sol, se marchita y pierde su encanto, así las virtudes, cuando el mostrarlas no es porque el amor a vencido la humildad, sino porque nuestra soberbia y orgullo invaden nuestro corazón, entonces, también las virtudes se marchitan.</p>
<p>La perfecta alegría será abrazada por nosotros a través de la hermana humildad, porque entonces, cuando por el ejercicio de nuestra devoción, seamos tomados por tontos o locos, la humildad dibujará una sonrisa en tu rostro.</p>
<p>“Una sonrisa es una línea curva que endereza todo” (Phyllis Diller)</p>
<p>Vivamos pues buscando unir estas dos virtudes, la humana y la divina, la humildad y la caridad, hay mucho porque humillarnos, hay mucho porque amar, pero Dios, siendo amor, nos ha redimido, es entonces que a nosotros, no olvidando su sacrificio, nos reste sólo amar, que entre el amor y la humildad vivan nuestras virtudes, y entre éstas y las otras florezcan frutos de su amor, llamados estamos a vivir como hijos de Dios y no olvidar que a los hijos de Dios se les distingue por ellos: “Por sus frutos los reconocereis” (Mt 7, 15-20).</p>
<p>Con mucho cariño, su hno en Cristo</p>
<p>Felipe Espinosa</p>
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		<title>La música, un diálogo autentico con Dios</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Aug 2009 23:14:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fr. Jerónimo Huerta, OFM La música es un movimiento organizado de sonidos a través de un espacio de tiempo. Ésta,  desempeña un papel importante en todas las sociedades y existe en una gran cantidad de estilos, característicos de diferentes regiones geográficas o épocas históricas. Ella, se utiliza en todo el mundo para acompañar a otras actividades. Por ejemplo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Fr. Jerónimo Huerta, OFM</p></blockquote>
<p>La música es un movimiento organizado de sonidos a través de un espacio de tiempo. Ésta,  desempeña un papel importante en todas las sociedades y existe en una gran cantidad de estilos, característicos de diferentes regiones geográficas o épocas históricas. <span id="more-359"></span>Ella, se utiliza en todo el mundo para acompañar a otras actividades. Por ejemplo, se suele relacionar en todo el mundo con la danza. Si bien no todos los cantos poseen palabras, la relación entre música y poesía es tan cercana que muchos creen que lenguaje y música poseen un origen común en los albores de la historia de la humanidad.</p>
<p>Muchos de nosotros al oír una canción, experimentamos una especie de sentimiento que nos estremece y que a la vez nos proporciona una serie de recuerdos, ya sean gratos o dolorosos. Luego de esta experiencia que nos viene del cúmulo de sentimientos que nos proporciona la música, afloran desde nuestro interior lágrimas de tristeza o gozo de alegría. O bien, relajación, como lo es el caso de la musicoterapia.  Entonces, podemos afirmar que la música ni es ajena al hombre, ni puede ser ignorada. La música pues, brota desde el interior, desde lo más profundo de nuestra persona, y es una forma de expresión que los seres humanos tenemos para comunicar lo que sentimos. La música y la canción son el lenguaje poético y penetrante que cunde hasta lo más profundo del corazón del receptor cuando se pretende comunicar algo.  </p>
<p>Estas dos, siempre han sido utilizadas para fines distintos. Por ejemplo: para enamorar a una mujer, se dice que con una serenata que implica recurrir a la música, podemos alegrarla, conquistarla o también obtener el perdón por aquella persona a quien se ha ofendido. Otro de los fines de la música, gira en torno a lo festivo. Para felicitar a una persona que cumple años, lo típico es que se canten las famosas mañanitas, para festejar a una madre en su día, podemos también cantar algunas melodías alusivas al cariño que se tiene por una madre. Por otra parte, una fiesta sin música, no puede ser una fiesta. Lo festivo y la alegría, se dicen con música. </p>
<p>La religión y la fe, están también íntimamente ligados con la música. Los 150 salmos compuestos por el rey David, fueron creados para ser cantados y dirigidos a Dios. De hecho la misma palabra salmo proviene  del latín <em>psalmus, </em>que significa canto o canción. En la iglesia y a través de la historia de la misma, se fue germinando el canto gregoriano y la música sacra. Después de la aprobación de las lenguas vernáculas, el canto popular cobró más fuerza y se fue perfilando en la vida de la Iglesia. En la actualidad, el canto popular y la música sacra, siguen siendo utilizados para la alabanza a Dios, pues en ellos se manifiesta el sentimiento de amor del hombre que intenta dirigirse  a Dios.    </p>
<p>Si bien es cierto que la música es diciente, también podríamos decir que es orante. Esto quiere decir que por medio de ella, el hombre, no sólo le habla a Dios, sino que  Dios, también habla y se hace escuchar a través de la música religiosa. La escucha de ella, puede tener efectos en el interior del hombre tales como: incitación a la conversión, puede evocar a sentimientos de paz, tranquilidad, equilibrio, y amor  por Dios.  A través de la música el hombre de todos los tiempos ha logrado una estrecha e íntima elevación con la divinidad, una sólida relación y comunicación. </p>
<p>Es importante que el hombre de hoy, quien se ve inserto en medio del stress y de la depresión, pueda aprovechar todos los medios necesarios para una comunicación con Dios que sea capaz de proporcionarle una salud integral y así como la oración y la práctica de las buenas obras son importantes, también la música religiosa, ya sea popular o sacra, son elementos que el hombre de hoy no debe ignorar.   Quisiera concluir con el siguiente argumento: Si san Agustín nos dice que quien canta ora dos veces, podríamos deducir también con toda veracidad que quien escucha el canto religioso y sacro escucha con más fuerza y claridad la voz de Dios.</p>
<p><strong>El autor es un fraile franciscano estudiante de teología que ha compuesto distintos temas y es autor del himno de nuestra campaña.</strong></p>
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		<title>Mi experiencia de Jesús</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Jul 2009 21:31:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Padre Javier Hinojosa Soy el P. Javier Hinojosa. Fui ordenado misionero el 4 de octubre de l974 en la Catedral de Monterrey así que este año cumplo 35 años de ministerio. Creo que sentí el llamado a ser sacerdote desde muy pequeño gracias a la educación tan cristiana que recibí de mis padres y el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Padre Javier Hinojosa</p></blockquote>
<p>Soy el P. Javier Hinojosa. Fui ordenado misionero el 4 de octubre de l974 en la Catedral de Monterrey así que este año cumplo 35 años de ministerio.</p>
<p><span id="more-335"></span></p>
<p>Creo que sentí el llamado a ser sacerdote desde muy pequeño gracias a la educación tan cristiana que recibí de mis padres y el buen ejemplo que me dieron.</p>
<p>Desde niño he tenido una relación muy profunda, muy íntima con Jesucristo que ha sido, es y será siempre quien da sentido a mi vida: mi Roca de Salvacion, mi Amigo Fiel, mi Escondite Seguro, mi Escudo Protector, mi Camino,Verdad y Vida, mi Resurrecion, mi Pastor, mi Hermano, mi Señor y mi Dios, mi Alegría, mi Gozo, mi Esperanza&#8230; ¡mi TODO!.</p>
<p>He pasado mis 35 años de sacerdote recorriendo el mundo hablando de Cristo a mucha gente, cristianos y no cristianos. Para mí es un privilegio evangelizar, dar testimonio de Jesús porque sigo convencido de lo que predicó Pedro el día de Pentecostés en Jerusalén: No nos ha sido dado a los hombres otro Nombre en el cual podamos encontrar la salvación sino en el ¡Bendito Nombre de Jesús!.   Que toda rodilla se doble ante Él y que toda lengua proclame que Jesús es el Señor para alabanza y gloria de Dios Padre.</p>
<p>No es lo mismo conocer acerca de Jesús que conocer a Jesús. Muchos cristianos saben de Él, conocen la Biblia pero no han tenido un encuentro personal con Cristo de tal manera que puedan decir como San Pablo: ¡Para mí la vida es Cristo y la muerte es una ganancia! Líbreme Dios de gloriarme si no es en la cruz de Nuestro Senor Jesucristo por el cual el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo&#8230;Vivo yo, pero ya no soy yo quien vivo: es Cristo quien vive en mí. Todo lo puedo en Aquel que me conforta&#8230;</p>
<p>Y éste es el mensaje de este artículo. Es mi testimonio personal de que efectivamente Jesús está VIVO y es el Señor y que sólo en Él encontramos vida y vida en abundancia.</p>
<p>Que nos falte todo pero que no nos falte Él&#8230;. que perdamos todo pero que no perdamos la fe.</p>
<p>Claro que la fe es un don de Dios. Yo no puedo hacer que tú creas y tú no me puedes convencer de que Jesús es un mito&#8230; yo recibí la fe desde pequeño y cada día le pido a Dios me la haga crecer&#8230; Creo Señor, pero aumenta mi fe. Creo Señor pero ayuda mi incredulidad. Creo Señor pero dame la fe que me falta.</p>
<p>Decía el Cardenal Newman: Para el que cree, mil objeciones nunca harán una duda. Para el que no cree mil pruebas nunca harán una certeza. Jesús nos sigue preguntando a cada uno: ¿Quién dices tú que soy Yo?</p>
<p>Para mí Cristo es TODO: mi vida, mi esperanza, mi razón de existir. Vivo en Él, con Él y para Él.  Creo que he tenido una experiencia similar a la que tuvo San Pablo camino a Damasco cuando Jesús se le apareció y le dijo: &#8220;Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¿Quién eres? Soy Jesús a quien tú persigues&#8230; ¿Qué quieres que haga? Y a partir de ese día se convirtió en el gran apóstol de los gentiles una vez que fue bautizado y enviado como misionero a todo el mundo entonces conocido&#8230; yo también he tenido y sigo teniendo una experiencia de Cristo vivo sobre todo cada día que celebro la Eucaristía: sé que efectivamente recibo su Cuerpo y su Sangre que me dan vida eterna y creo en su promesa de que Él me resucitará en el último día.</p>
<p>Cómo quisiera que todos conocieran a Jesús. En el mundo somos 6, 000 millones de personas y sólo el 20% lo conocen y están bautizados y aún de entre ellos cuántos viven una relación fría y lejana con Él.</p>
<p>¿Por qué no enamorarnos de Jesús? Pidámosle al Espíritu Santo que mande el fuego desde lo alto y nos encienda en Su Amor para que cada dia lo conozcamos mejor y lo amemos más.</p>
<p>Yo no puedo sino hablar de Él como lo hizo la samaritana segun cuenta el Evangelio de San Juan capítulo 4, que una vez que Jesús se le reveló como el Mesías y ella lo aceptó fue a su aldea a decirle a todo mundo que había encontrado al Salvador.</p>
<p>Yo también sigo predicando a Jesús con fervor y sin cansarme porque sé que sólo en Él podemos los humanos encontrar la felicidad, la salud, la santidad a la que estamos llamados. Bien lo dijo San Agustin: &#8220;Nos creaste Senor para ti y nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en Ti&#8221;.</p>
<p>Bendigo a Dios por este apostolado del sitio de Internet www.Jesus te escucha.com y recomiendo ampliamente a todos mis lectores a que lo busquen y ahi encuentren un manantial de vida como lo he encontrado yo, pues bien dice San Pablo que la fe viene de la predicación, si queremos enamorarnos más de Jesús tenemos que conocerlo y si queremos conocerlo tenemos que instruirnos con palabras como las que comparten nuestros hermanos en este web site.</p>
<p>Sólo el amor de Dios es capaz de llenar los anhelos más profundos de nuestro corazón, sólo Dios puede llenar todas nuestras necesidades. En mis predicaciones siempre afirmo:</p>
<p>No hay enfermedad que Jesús no pueda sanar.</p>
<p>No hay atadura que Jesús no pueda romper.</p>
<p>No hay pecado que Jesús no pueda perdonar: Cristo sana. Cristo libera. ¡Cristo perdona! Jesucristo es el Señor ahora y por los siglos. Esto lo digo en Kenya en el idioma swahili que allá hablamos como idioma nacional: ¡YESU CHRISTO NI BWANA WANGU SASA NA MILELE!.</p>
<p>Que Dios los bendiga a todos. Estemos en comunicacion.</p>
<p>Mi direccion electronica es: <a href="mailto:javierhinojosar@aol.com"><span>javierhinojosar@aol.com</span></a> para cualquier comentario o pregunta.</p>
<p>Si eres cristiano estas llamado a ser misionero. No puedes quedarte con la fe que te dio el Señor, Él nos dice que somos la Luz del Mundo y la Sal de la Tierra y nos dice que tiene aún muchas ovejas que no están en el redil y que es necesario que vayamos y las llamemos para que se haga UN SÓLO REBAÑO BAJO LA GUÍA DE UN SÓLO PASTOR. ¡Que Jesús reine muy pronto en todos los corazones de todos los hombres y mujeres del mundo!.</p>
<p>Los bendice su amigo<br />
 P. Javier Hinojosa MG</p>
<p>Escrito por: P. Javier Hinojosa. Misionero de Guadalupe trabajando en Machakos, Kenya.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-352" title="Padre Javier Hinojosa MG" src="http://www.jesusteescucha.com/wp-content/uploads/2009/07/bda67afc-abdb-8cb9.jpg" alt="Padre Javier Hinojosa MG" width="200" height="134" /></p>
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		<title>El silencio</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Jun 2009 04:34:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fray Alan Estrada Estamos tan acostumbrados al ruido que el silencio nos es abrumador. Nuestra vida pasa entre el ruido de nuestras calles, de la televisión, de nosotros mismos, esto ha ocasionado que perdiéramos la capacidad de escuchar y escucharnos. Después vienen los reclamos tales como nadie me entiende, no soy escuchado, etc. Y todo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Fray Alan Estrada</p></blockquote>
<p>Estamos tan acostumbrados al ruido que el silencio nos es abrumador. Nuestra vida pasa entre el ruido de nuestras calles, de la televisión, de nosotros mismos, esto ha ocasionado que perdiéramos la capacidad de escuchar y escucharnos. Después vienen los reclamos tales como nadie me entiende, no soy escuchado, etc. Y todo esto es porque vivimos en un mundo lleno de ruidos.<span id="more-304"></span></p>
<p>En el plano espiritual, cuantas veces no hemos pensado: “es que Dios no me escucha”, esperamos una respuesta rápida e inmediata y sin embargo nos encontramos con un silencio aplastante. Sin embargo podemos decir que hasta en cierto punto este pensamiento es muy válido, Cristo mismo lo tuvo cuando estaba clavado en la cruz: “Dios mío, Dios Mío, ¿por qué me has abandonado?” y que es lo que se encuentra, el silencio de Dios.</p>
<p>¿Qué pasa con este silencio de parte de Dios?, ¿indiferencia? O lo peor llegar a pensar: Dios no existe. Yo digo que ninguna de estas cosas; más bien, me atrevo a decir, hay una escucha de parte de Dios. Se necesita el silencio para escuchar, si Dios guarda silencio cuando tú le hablas es porque él te está escuchando, toda la atención de Dios es para ti en esos momentos, Él espera que le confíes todos tus problemas para poder ayudarte a solucionarlos de la manera que Él solamente sabe, pero que al fin y al cabo es la mejor, porque el conoce lo que nosotros necesitamos. En la cruz claro que el Padre escuchó el clamor de su Hijo, pero el Padre conocí el preciso momento para actuar y hacer que su Hijo venciera la muerte.</p>
<p>Nosotros acostumbrados  al ruido de todos los días perdemos la capacidad de escuchar al otro que me expone sus problemas y en última instancia no nos escuchamos a nosotros mismos, de allí que no tengamos la capacidad de resolver nuestros problemas y los de los demás, pero Dios no actúa según nuestra lógica, Él guarda silencio y escucha, te escucha a ti. Aprovechemos ese silencio de Dios para hablarle, teniendo la certeza que Él nos está escuchando y lo más importante es que se preocupa por cada uno de nosotros.</p>
<p>Paz y bien</p>
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		<title>Haz la Prueba.</title>
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		<pubDate>Sat, 23 May 2009 22:38:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Eduardo Enrique Garza Martínez * Hoy en día, estamos sumamente ocupados en cumplir todas nuestras actividades del día, nos hemos llenado de actividades y no nos queda ningún tiempo para más, vivimos aceleradamente, entre las distancias que recorremos en el auto,la escuela, trabajo y descanso se nos va día a día. Hoy no tenemos tiempo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Eduardo Enrique Garza Martínez *</p></blockquote>
<p>Hoy en día, estamos sumamente ocupados en cumplir todas nuestras actividades del día, nos hemos llenado de actividades y no nos queda ningún tiempo para más, vivimos aceleradamente, entre las distancias que recorremos en el auto,la escuela, trabajo y descanso se nos va día a día.<span id="more-286"></span></p>
<p>Hoy no tenemos tiempo para ver a nuestros hermanos necesitados, es más, muchas veces, no tenemos ni tiempo para nuestra familia, hasta en la casa, estamos pegados a los teléfonos o al trabajo.</p>
<p>Realmente nuestras actividades no nos dejan para dar más, voltear hacía a Dios, es casi casi impensable, vemos rostros duros, afligidos, preocupados, angustiados, si a caso tenemos tiempo por la mañana de persignarnos apresuradamente al salir de casa, tener una pequeña oración diaria es algo dificil de acomodar en nuestro tiempo diario, vamos a Misa si acaso el domingo casi por cumplir, realmente es poca la gente que voltea hacia a Dios.</p>
<p>Consumimos nuestro tiempo buscando la felicidad, buscando cosas que satisafgan nuestra vida y vemos cómo nos consumimos día a día para conseguirlo, si realmente vivieramos buscando la felicidad verdadera nos dariamos tiempo para voltear con nuestros hermanos más próximos, para ver en ellos a ese Dios que tenemos tan olvidado y que sólo lo ocupamos cuando estamos en dificultades.</p>
<p>El Señor esta más cerca de lo que piensas, más cerca de tí que toda la gente que te rodea, la palabra del Señor nos dice en Apocalipsis 3,20: “YO ESTOY A LA PUERTA Y LLAMO; SI ALGUNO ESCUCHA MI VOZ Y ABRE LA PUERTA, ENTRARÉ A ÉL Y CENARÉ CON ÉL Y ÉL CONMIGO”.</p>
<p>Esto quiere decir que el Señor siempre está al pendiente de nosotros, esperando que le llamemos, es decir que le abramos la puerta, pero estamos tan absortos en lo que hacemos que dejamos a Dios a un ladito “para que no nos estorbe” y podamos seguir con nuestra vida.</p>
<p>Que equivocados estamos en sacar a Dios de nuestra vida, Él es la felicidad plena y verdadera, es díficil seguirlo porque estamos completamente apegados a estar sin Él y hacer lo que cada uno de nosotros cree conveniente, pero irlo conociendo es lo más hermoso de nuestra vida, al empezar a conocerlo, vas a querer estar más con él y por consiguiente vas a ir encontrando la verdadera felicidad, las cosas van a ser más fáciles, quizás las dificultades no se vayan, pero sí va a ser más fácil llevarlas.</p>
<p>Si tan sólo pudieramos comenzar con dedicarle un minuto al Señor, ya sería mucho avance, porque conforme lo vas conociendo, le vas dedicando un poco más de tiempo, Sal 34, “HAGAN LA PRUEBA Y VERÁN QUÉ BUENO ES EL SEÑOR”.</p>
<p>Si realmente queremos encontrar la felicidad, la estabilidad, vale la pena a voltear a buscar al Señor, y no sólo buscarlo en los templos o las iglesias, sino buscarlo en toda la gente que nos rodea, ahí también podemos encontrar al Señor, pero a veces estamos obstinados en no voltear a ver a nuestro prójimo.</p>
<p>Hoy que estamos celebrando la Pascua, acerquémonos a buscar a Cristo en todos nuestros hermanos, recuerda que Él está tocando la puerta esperando que le abras, hoy es la oportunidad de comenzar a seguirlo, muchas veces nos encerramos en nosotros mismos y no dejamos que el Señor entre en nuestras vidas, no dejemos pasar otra pascua más sin Él.</p>
<p>Hagan la prueba y verán que bueno es el Señor, sólo haz la prueba y comienza a saborear las mieles del Señor en tu vida, dejalo entrar, decidete a hacerlo, no vas a perder absolutamente nada, y si vas a ganar todo, te lo digo por experiencia.</p>
<p>A principio de este año, le estuve pidiendo al Señor, varias veces en Hora Santa, que en qué más le podía servir, lo pedí con mucha insistencia, por espacio de un mes no recibí respuesta alguna, total que otra vez un lunes le pedí lo mismo, al día siguiente una amiga me manda un mensaje para avisarme que viera un correo que me habían mandado, al ver el correo, éste era de un amigo sacerdote donde me invitaba a formar parte de los ministros extraodinarios de la comunión.</p>
<p>La primer reacción fue decirle que no, pero esto duró sólo dos o tres minutos, ya que empecé a comprender que el Señor estaba respondiendo a mi petición de ayudarle, en ese momento entendí que todo, absolutamente todo lo malo que había pasado en los dos últimos años, había valido la pena para llegar a ese momento de la invitación, no sabía si salirme corriendo con los brazos en alto, sólo me concreté a llorar de felicidad, por sentir de esa manera la manifestación del Señor.</p>
<p>Hoy ya recibí el curso para ser ministro y únicamente estamos esperando en la Parroquia que nos den posesión del cargo para servir a los ancianos y enfermos que no pueden acudir a la Parroquía a recibir al Señor.</p>
<p>“Hagan la prueba y verán que bueno es el Señor”.</p>
<p><em>*El autor es un laico y vive en la ciudad de Monterrey colabora con la Parroquia de Cristo Rey.</em></p>
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		<title>La misión</title>
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		<pubDate>Sat, 16 May 2009 20:56:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Felipe de Jesús Espinosa Villaseñor Hace ya mucho tiempo que esa palabra sedujo a mi corazón para ir al encuentro  del Señor a través de compartir los días Santos con mis hermanos naturales de la Sierra Huasteca. Debo de admitir que la primera vez no sabía a ciencia cierta a qué iba, ni qué se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Felipe de Jesús Espinosa Villaseñor</p></blockquote>
<p>Hace ya mucho tiempo que esa palabra sedujo a mi corazón para ir al encuentro  del Señor a través de compartir los días Santos con mis hermanos naturales de la Sierra Huasteca. Debo de admitir que la primera vez no sabía a ciencia cierta a qué iba, ni qué se hacía por allá, luego me di cuenta que la mayoría de los que junto conmigo iban por primera vez, tampoco eran expertos en la materia, pero sentíamos  lo mismo, un “algo” que en su momento no se sabe que es, pero que te atrapa y al mismo tiempo inflama tu corazón con cariño y fortaleza.<span id="more-269"></span></p>
<p>Hablar de ir de misiones es muy diferente a hablar de vivir en misión, y la diferencia no está en los días o en los años en los que se está en determinada zona, sino en la actitud ante la vida, el amor que se imprime en nuestros actos en cada momento, en cada segundo sin importar el lugar o las personas con quienes se esté, es como aquel que sólo se moja los pies en el río contra el que decide sumergirse entre sus aguas y más aun, dejándose llevar por su corriente.</p>
<p>Muchos hemos recibido un primer llamado, bueno algunos necesitamos más de uno, pero el punto es que, después de ese primer llamado, ¿qué sucedió? ¿dimos frutos desde nuestro corazón? O… ¿fue como la semilla que cayó en terreno pedregoso, brotó, pero cuando salió el sol, se secó? (Mc 4, 1-20), y esto cuántas veces no nos sucede, después de  leer un buen libro, asistir a un retiro, ir “de misiones”, escuchar un sermón o ver una película que inspiró nuestra alma e hizo brotar los ideales de Dios nuestro Señor.</p>
<p>Después de aquel primer año por las tierras de las Huasteca, volví otras siete veces, cada año buscaba entregarme más y de mejor modo y poco a poco fui descubriendo que el alcance de la misión era tal como yo me fuera atreviendo a llevarlo, que las fronteras yo me las ponía y que de la mano del Señor iría encontrando mayores y mejores empresas a llevar a cabo en mi vida, pues un día, en medio de fiebre intensa y lejos de mi hogar descubrí que sólo soy fuerte cuando me encuentro a mí mismo débil, que no puedo nada sino es de la mano del Señor, negándome a mí mismo y aceptando aquello que se me ha puesto en frente.</p>
<p>Negarse a sí mismo, “verdad de Dios” diría Pedro Infante, pero mejor recordad la palabra de Dios “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz y me siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, pero el que sacrifique su vida por causa mía, la hallará” (Mt 16,24-25).</p>
<p>La vida en misión es una vida heróica, una vida que busca la santidad, y es ahí donde radica nuestro deber, nuestra misión, primero querer ser Santos y luego entonces, serlo, y serlo todos los días.</p>
<p>El llamado a la Santidad siempre es latente y ardiente y se va haciendo más evidente conforme se va respondiendo a Él. Muchas veces nos sentimos llamados pero no sabemos exactamente a qué o cómo cumplir ese llamado,  es como los misioneros que queríamos ir por primera vez pero en realidad no sabíamos de qué se trataba, y poniendo ejemplos mucho más loables, es como Simón que cuando el Maestro le dijo “No temas, te haré pescador de hombres” (Lc 5,11),  seguramente no pensó, “sí Maestro, te seguiré, y pasará esto y aquello”, ni que se convertiría en San Pedro, piedra sobre la que se edificó la Iglesia, tampoco sucedió así con Giovanni, que sintió ese empujoncito y aun aunque escuchó claramente “Repara mi Iglesia” no fue clara su interpretación en primera instancia de que se trataba aquella misión especial que florecería en la orden de los frailes menores y en un gran santo, San Francisco de Asís. Así nosotros debemos estar siempre dispuestos a decir SÍ al llamado de Dios proclamando su nombre tanto con ricos como con pobres, ignorantes e instruidos, tal como lo hizo Jesús y como muchos santos buscando imitarle hicieron, por mencionar alguno, Santo Tomás Moro.</p>
<p>La misión es pues un llamado a ser Santos, ¿cómo?, dando siempre el Sí a Dios nuestro Señor, en aquella bifurcación de caminos que se nos presentan en la vida elegir el que Él nos propone, aun sin conocer qué encontraremos en cada recodo de la vereda, y si a esta incertidumbre le agregamos el trato que sufrió nuestro Maestro pues qué cosa distinta no pueden esperar los alumnos, aceptar la opción que nos ofrece Dios nuestro Señor para nuestra eterna felicidad con Él no es tan sencillo como la decisión de qué tipo de mermelada acompañará nuestro cereal en la mañana.</p>
<p>Decirle SÍ a Dios, a su misión, a sus caminos, es asentir con seguridad y sin miedo. Recuerdo las primeras palabras del anterior vicario de Cristo, el siervo de Dios, el Papa Juan Pablo II, al aparecer por el balcón después del cónclave y pronunciar, “No tengais Miedo”, muchas veces me imagino que pensó en voz alta algo que se decía a sí mismo, pero que al mismo tiempo, nos reafirmaba  ese recuerdo de tener confianza,  que cuando sintamos que Dios Espíritu Santo nos da ese empujoncito dejarnos caer en los brazos de nuestro Señor.</p>
<p>Ahora, hago la aclaración, se nos dijo “No tengais Miedo” no que fuéramos temerarios. Muchos Santos, al leer lo que nos heredaron a la cristiandad podemos reconocer esa riqueza en su conocimiento de Dios, por ejemplo San Francisco en sus Admoniciones, aquellas recomendaciones de exquisita sapiencia del la Sagrada Escritura, dejó impreso en ellas el saber que alcanza una persona que conoce el Evangelio y que al mismo tiempo, lo vive. ¿Cómo decirle sí al Señor si no hablamos el mismo idioma?, ¿cómo digo que defiendo a alguien si no sé lo que piensa y sabiendo lo que piensa no le imito? Recuerdo el camino de regreso de aquella primera vez que fui de misiones, volvía a casa contento por lo que había vivido pero al mismo tiempo, con ánimos renovados, esa semana me supo como a la vida, la semana pasó y lo que hice y dije y lo que dejé de hacer y de decir así permaneció y no se podía hacer nada al respecto, sólo pensaba que si Dios me daba la oportunidad de volver, lo haría mejor que el año anterior, sin embargo, así debemos de pensar del día a día, pensar hacerlo mejor que el anterior, aprovecharlo para que nuestro día siempre sea a mayor gloria de Dios.</p>
<p>Prepararse es importante, mucho muy importante, aquellos que gustan de la predicación pero desconocen de las Escrituras, de las directrices del Papa y los Obispos, sobre aquello que escribieron los Doctores de la Iglesia, por mejores que sean sus intenciones, bien podrían incurrir en una herejía y al mismo tiempo, quienes gozan de estos conocimientos y no los practican, peor aun, estarían cometiendo escándalo al no dar buen ejemplo. La preparación es día a día, a través de la oración, de la lectura y de las obras con caridad y aprovechando los hermosos regalos que nos da Dios nuestro Señor a través de sus sacramentos y si a todo esto le agregamos la mortificación, ya tenemos un paquete completísimo para estar listos para lo que sea.</p>
<p>La vida en misión no es un destino en el camino sino el camino mismo, que para el público en general parecería amargo y duro pero para quien se expresa como el dicho “arrieros somos y en el camino andamos” sabe que en realidad es dulce y suave. Es verdad, muchas veces eso de negarse a uno mismo resulta difícil, incluso un día los discípulos en voz de Pedro, preguntaron al Maestro, qué caso tenía el haber dejado su casa, hermanos etc., a lo que Jesús contestó y no sólo a ellos sino a todos los que se negaran a sí mismo en su nombre no solo el ciento por uno sino que la vida eterna, (Mc 10, 29-30) ¡que ganga no les parece! ¿Dónde me apunto?</p>
<p>Resumamos pues, no importa dónde hayas recibido la motivación, el empujoncito de ir por los caminos de Dios, al recibirlo, como la canción de Café Tacuba, ¡Déjate caer!, pero en sus brazos, déjate conducir en su río de agua viva y al mismo tiempo, ¡prepárate!, no sabemos que hay a la vuelta de la esquina, pero ya conocemos la única y certera respuesta ante el llamado del Señor (ojalá que así hubieran sido los exámenes en la escuela), siempre es “SÍ”, aquí estoy Señor para hacer tu voluntad, buscando una perfecta imitación de nuestra Madre, María Santísima, “hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38), quien conoce su palabra y la vive, cumple su misión, quien cumple su misión, después de haber dejado todo, incluso a uno mismo al terminar sus días, obtendrá el premio, la dicha de escuchar “Venir a mi Bendito de mi padre” (Mt 25, 31)  y eso, sin importar cuan difícil y humilde haya sido tu misión, en que momento te hayas adherido a ella será la Gloria. Hoy es el momento, reconoce tu misión y si ya la encontraste, haz que tu misión de hoy sea llevada a cabo mejor que la de ayer, hasta que podamos proclamar, “Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí” (Gal 2, 20).</p>
<p><em>El es un laico y colabora con María Visión a través de su programa &#8220;Ponte las Pilas&#8221; desde hace más de 3 años. El programa se transmite los Martes a las 6.30 PM.</em></p>
<p><a href="http://www.youtube.com/user/pontelaspilastv">http://www.youtube.com/user/pontelaspilastv</a></p>
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		<title>Tiempos de Guerra</title>
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		<pubDate>Sat, 09 May 2009 17:29:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><!--StartFragment--><span lang="ES-MX">Ana Vianey Chavez Santoscoy </span><!--EndFragment--></p></blockquote>
<p> Hola a todos, espero en Dios que su día sea muy hermoso, lleno de alegría y amor. Mi nombre es Ana Vianey y la verdad es que Dios se ha manifestado en mi vida grandemente en mucho amor y mucha misericordia. No me ha dejado  ni un solo instante y me ha llevado siempre de su mano, ¿ha habido pruebas? , sin duda alguna, cuando te decides a seguir a Jesús es cuando todo parece complicarse, pero recordemos que en Jesús somos más que victoriosos.</p>
<p><span id="more-265"></span></p>
<p> Les quiero compartir que he aprendido mucho desde que conocí a Dios, y una de las cosas más importantes es el darme cuenta que estamos en tiempo de Guerra, es muy importante que estemos conscientes de esto.</p>
<p> El celo por el Evangelio, el celo porque muchas almas se conviertan y lleguen al conocimiento de la verdad, verdad que es Jesucristo, esto nos mueve a enlistarnos en el EJERCITO de Dios!  El premio de esta guerra no está en este mundo, hermanos, el premio ES LA VIDA ETERNA, que se nos vaya la vida misma en buscarla y alcanzarla.</p>
<p> <strong>¿Por qué Guerra?</strong></p>
<p>En este mundo donde hay ovejas y lobos, uno sabe que es oveja si siente y le duele en el alma las mordidas de los lobos, en el momento que dejemos de sentir las mordidas de los lobos, en ese momento habremos dejado de ser ovejas para convertirnos en lobos. Nos debe doler en el alma lo que esta pasando con nuestro mundo, tantos pecados personales, tanta perdición, tanta necesidad de Dios, tanto ruido, tanta confusión, no sólo nos debe doler, o preocupar, sino OCUPAR; tenemos que ser agentes de CAMBIO, <strong>¿Cómo?</strong> <strong>ORANDO!.</strong> La vida comunitaria semejante a un circulo, una comunidad formada por muchos puntos que tienen UN SÓLO CENTRO (JESUCRISTO), en el momento que alguien peca o permite que su centro sea alguien o algo diferente a Dios, en ese momento el circulo se deforma y TODOS los demás puntos se ven afectados, por esto no debemos ser <strong>INDIFERENTES</strong> a lo que pasa, sino que debemos ser consientes que estamos luchando por la misma causa, y que no hay cosa mas triste que alguien que NO CUMPLE SU MISIÓN. </p>
<p>Es pecado, no interceder por las necesidades de nuestro pueblo (1 Samuel 12, 20-23) y preguntarnos ¿Cometería yo el pecado de no interceder por ustedes ante el Señor o de enseñarles el camino bueno y recto?, <strong>Hay que ser plenos intercesores y pedir a María que nos enseñe a amar de tal manera a nuestro pueblo que nos duela lo le pasa, y en ese profundo dolor, elevar una de las oraciones más bellas al Señor, la oración de intercesión.</strong> </p>
<p>Para interceder no hacen falta dones o habilidades especiales, el Espíritu Santo suple todas nuestras faltas, lo mas importante es EL AMOR, a Dios y a su causa de salvar a la humanidad.  Esto también es motor para ser en Cristo uno y luchar en su nombre.</p>
<p> <strong>¿Qué necesito?</strong></p>
<p>Necesitamos enlistarnos en el ejército de JESUCRISTO, siendo, a ejemplo de MARÍA la más valiente luchadora, incansables en nuestra oración, constantes en las obras que agradan a DIOS, y plenos intercesores por nuestros hermanos, TODOS.  María, la mujer eucarística por excelencia (Carta encíclica, ECCLESIA DE EUCHARISTIA, capitulo VI EN LA ESCUELA DE MARÍA, MUJER « EUCARÍSTICA ») nos enseña que si confiamos en nuestras fuerzas, esta guerra está perdida, pero la victoria es segura si la fuerza viene de DIOS.</p>
<p> Necesitamos una armadura, (Efesios 6,10) la armadura de Dios. Ser íntegros, estar preparados, y no atrevernos a salir todos los días a nuestros trabajos, escuelas, u ocupaciones habituales sin antes pedir el Espíritu Santo, esto es clave, pedir la UNCION del ESPIRITU SANTO. Las armas de Dios, son armas de AMOR, un amor que es más que un sentimiento, una amor que es una DECISIÓN. Amar a Jesús es entregarme por Él, me vaya como me vaya y me tope con quien sea, mi decisión de amarlo es DETERMINANTE. </p>
<p> El compromiso exige otra necesidad más, vivir un cristianismo RADICAL (no te quiero asustar, pero es verdad, en este mundo hay dos caminos, no tres, o estás con EL SEÑOR DE LOS EJERCITOS, o estás contra él), en este mundo de comodidad, proponer la penitencia, en este mundo centrado en el ego de las personas, proponer la contemplación a Dios, en este mundo de ruido profundo, proponer el silencio que sabe escuchar la voz de Dios, proponer el desprendimiento, proponer una vida constante en la oración y en la entrega a DIOS. </p>
<p> NECESIDAD MÁS IMPORTANTE, el disciplinarnos en la oración (como San Francisco de Asis), el ayuno, las obras de caridad (recordemos a Santa Teresa del Niño Jesús que decía “Mis armas invencibles son el sacrificio y el ayuno”)  , el amor, prepararnos leyendo  libros que aportan algo en nuestra vida espiritual, a ejemplo de todos lo santos, y sobretodo a EJEMPLO DE MARÍA, la disciplina encierra radicalidad, y total apego a las cosas de DIOS. </p>
<p><strong>Invitación </strong></p>
<p>  Te invito a que seas HÉROE de HOY, un héroe que se atreva a poner de moda LA SANTIDAD, y que se nos vaya la vida en esto, que todo nuestro desgaste sea por esto, y que todo lo que suframos lo suframos por causa de esto.</p>
<p> La victoria Cristo ya la tomó, el día en que por AMOR murió y no sólo eso, RESUCITÓ, en ese momento venció y su nombre está sobre todo nombre. Él ya venció, es cuestión si te decides a vencer con Cristo. En esta guerra debemos clamar a JESÚS, que nos haga participes de su victoria. OJO, no todas las batallas serán ganadas, este no es un camino fácil cada caída es un reafirmar nuestro SÍ a Jesús y nos IMPULSA a levantarnos en el nombre de Jesús, para su GLORIA. Es necesario que sea así, las cosas que más valen la pena, son las que más cuestan.  Hay que buscar ser capaces de afrontar el desafío que nos exige “Soporta las fatigas conmigo, como un buen soldado de CRISTO Jesús” (2 TIMOTEO 2,3)</p>
<p> La oración de <strong>Alabanza</strong>, y ésta es un <strong>grito de guerra</strong>, un estallido del corazón que <strong>reconoce a Dios</strong> como vencedor y se declara <strong>fiel</strong> a luchar por su causa. </p>
<p> La victoria VA UNIDA A UNA VIDA DE SANTIDAD! En una vida de santidad, lo siento, pero uno va muriendo, para que Cristo vaya viviendo en nosotros, la santidad es llegar a decir YO MUERO PERO CRISTO VIVE Y CRECE EN MÍ, el que es PERFECTO Y SANTO, para así ver un día como Jesús ve, hablar como Jesús habla, y ser merecedores de la vida eterna. </p>
<p> El sufrimiento en la vida humana es algo inherente, que sólo es redimido pro CRISTO, para que dé FRUTOS y frutos abundantes. No hay que huir al sufrimiento, es la oportunidad perfecta, para estar más cerca de DIOS. </p>
<p> Es de admirar la vida de tantos santos y mártires que se atrevieron a DAR LA VIDA POR CRISTO, y morían con una sonrisa en sus labios, porque  habían llegado al extremo de su AMOR, este es uno de las cosas que más me ha impactado y se ha convertido en el deseo y el anhelo de mi vida, llegar al extremo de amar a DIOS. <strong>No necesitas vivir algo extraordinario,</strong> necesitas consagrar tu día, tu familia, tus obras, los latidos de tu corazón, tus palabras, tus pensamientos, a DIOS y centrar todo EN ÉL. <strong>Desgastarte por Él, tratando de ser el mejor, buscando la perfección, y a mi memoria vienen las palabras de Un SACERDOTE QUE REALMENTE ADMIRO, el Padre Ramón: “Buscar lo que le agrada a Dios, lo PERFECTO”.</strong> </p>
<p>Recuerda SE HEROE! Un héroe que se atreva a poner de moda LA SANTIDAD, y que se le  vaya la vida en esto.</p>
<p><strong>DIOS LOS BENDIGA SIEMPRE Y MARIA LOS ACOMPAÑE</strong></p>
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